jueves, 20 de enero de 2011

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Starting an alteration

Mientras recupero y no la movilidad de mi pobre cuello, y habida cuenta que siempre se me ha olvidado escanear las imágenes de un proceso de alteración, he pensado que podría resultar curioso compartir este primer paso con todos aquellos que intentamos hacer esto lo mejor que podemos.

Cómo podréis observar hay un "marco" blanco alrededor de la imagen, no es ningún soporte estrambótico, se trata, simplemente, de una hoja doble de rollo de cocina que utilizo para proteger los bordes y el reverso de la carta.

Creo que este punto es fundamental para preservar el cartón. A veces, sin darnos cuenta, movemos y frotamos la carta contra una superficie y eso, aunque pueda parecer una futilidad, llega a desgastar indecorosamente el "naipe".

El método de la funda cortada "a medida" (ver "Manual del alterador") sólo lo utilizo para trabajos "rápidos", un par de días a lo sumo. De otro modo, prefiero el método "acolchado" que me ofrece el papel de cocina. Tened en cuenta que siempre pinto en vertical, por lo que el movimiento puede ser mayor, y, personalmente, considero que si para los propietarios su carta es un tesoro, yo la cuido como tal, punto pelota, no se admiten discusiones.

Tampoco es muy dificil apreciar el "lavado" blanco que ha sufrido la ilustración original. En este caso hay que cambiar todo el fondo y, prácticamente, toda la anatomía y atuendo del personaje principal. Cubriendo todo con imprimación a pincel me aseguro una base nítida y segura de trabajo, la cual me permite utilizar un lápiz de grafito blando para esbozar las líneas maestras del nuevo personaje y tener un área clara para "ver" lo que estoy haciendo, además de ahorrarme capas innecesarias de colores "transparentes" o "semiopacos".

Es totalmente IMPRESCINDIBLE que la capa de imprimación sea inapreciable al tacto. Y eso se consigue con mucha paciencia, dando varias capas muy aguadas y ligeras, pero ¡ojo! con el pincel bien escurrido para no "abombar" o saturar el cartón. Cierra los ojos y pasa el dedo, no debes notar ningún cambio ni resistencia.

Otro punto es el "no salirse de la raya" como les decían a mis hijos en el cole cuando eran pekes. Siempre apura hacia dentro, no hacia fuera. Pero, en caso de que te "salgas" no te preocupes, no pasa nada, siempre que no sea un hábito, claro está. Porque aquí sí que tienes que tener muy claro que hay cualidades y calidades de cartón. Sinceramente, no se de que depende, seguro que hay mucha gente experta en el tema que podría asesorarnos, pero sí puedo decir que he tenido en mis manos cartones "todoterreno" y otros que con soplar se estropean.

Para los casos en que nos "salgamos de la raya" tenemos el socorrido "palito de naranjo" que se utiliza en las manicuras:


Es un simple palito de madera con una punta biselada. Con él puedes corregir los errores, y si lo humedeces ligeramente, saltará cualquier pintura rebelde. Pero ten mucho cuidado, se trata de acariciar no de frotar. Cómo siempre, prueba en cualquier tierra básica o carta sin valor hasta que domines la técnica.

Sé que más de uno pensará que para qué tanta tontería... Evidentemente, están en su derecho, como yo estoy en el mío de tratar cada alteración como un pequeño milagro. Cada cual con su pan se lo coma...

Y a todo esto, yo lo veo muy claro, sólo faltaría, pero qué será? qué será el resultado final?...

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