martes, 8 de septiembre de 2009

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La vuelta al cole

Se han acabado las vacaciones y a mi se me queda una cara de tonta que paqué-paqué. Vuelta a la rutina y a las obligaciones, sólo hay que esperar otro año para disfrutar de unos días de asueto, y no sé si reírme o echarme a llorar.

La última noche me despedí del mar. Del sonido de las olas que cada noche me hipnotizaba con su eterna nana. Del olor a sal cuando se enfadaba y golpeaba contra la arena, devolviendo al hombre sus propios desechos para dejar claro que cada cual ha de limpiarse su propia mierda. Podríamos aprender del mar. No estaría nada mal dominar el sutil arte de devolverle a cada cual su basura. Porque a veces la cargamos sobre los demás, sin darnos cuenta que nadie nace con vocación de vertedero.

La última noche también me despedí del sol, de la gran bola de fuego que asomaba cada mañana en el horizonte y llenaba el cielo de los colores y formas más increíbles que haya visto jamás.

Y me despedí de la luna, de su entrecano reflejo en el agua. De la forma en que tejía destellos plateados con el más delicado de los hilos. Porque la luna es mujer y sabe esperar.

Y dije adiós a los espacios abiertos, a los baños de sol y luna tal como mi madre me trajo al mundo, a perder la vista en el horizonte y a encontrarla dentro de mi misma.

Y ahora estoy aquí. Y cómo dice una gran amiga mía: no hay que permanecer más tiempo del imprescindible en una emoción que no te proporcione felicidad, sólo lo justito para aprender de la experiencia, desahogarte y captar el mensaje. Si puedes parar de llorar para sonarte los mocos, todo lo que llores a partir de ese momento, está de más.

Y tiene razón. Ahora puedo elegir entre seguir malgastando tiempo y energía lamentándome o construir.

Decido cimentar, reconstruirme a mi misma dejando espacio para que mis sueños se cumplan. Para que el mar, el sol y la luna formen parte de mi vida diaria, pronto, muy pronto.

Decido edificar mi vida con alegría. Si tengo que fregar los platos decido hacerlo sintiendo el agua que corre entre mis manos, agradeciendo tener agua corriente en lugar de tener que ir a buscarla a un pozo a dos kilómetros de distancia.

Decido erigir un altar en mi corazón para llenarlo de ofrendas. Las obligaciones, la rutina, los espacios cerrados, el ruido y el sinsabor no son mis enemigos. Depende únicamente de mí el otorgarles mayor o menor poder. Yo elijo como permito que afecten a mi corazón. Y ya he decidido llenarlo de ofrendas, no de sacrificios.

Aprender a ser felices con lo que tenemos en cada momento sin renunciar jamás a nuestro gran sueño debería enseñarse en los colegios.

Imaginaos:

Tema 1.- La felicidad, esa gran desconocida. Tema 2.- Proyectos de futuro: Bases para conseguir tu gran sueño. Tema 3.- Superación de la frustración en la fase de construcción de tu sueño. Tema 4.- Aprende a valorar y agradecer lo que tienes. Tema 5.- Sé optimista, reparte alegría por dónde vayas. Tema 6.- Aprende a querer a los demás por lo que son, no por lo que quieres que sean. Tema 7.- Equivocarse no es malo, lo malo es no aprender ninguna lección. Tema 8.- Caerse es necesario para aprender a levantarse. Tema 9.- Intenta parecer siempre lo que eres. Tema 10.-..............

Mientras tanto, cada uno hace lo que puede.



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5 comentarios. Escribe aquí el tuyo:

CHaPuZaS dijo...

Cuando yo me pongo tan profundo, me deprimo infinito + 1 ...

Amaia dijo...

En los colegios no se enseñan tantas cosas que se deberían enseñar y tantas cosas se deberían dejar de enseñar... que la lista es interminable. Eso si, como profesora dejo claro que hay cosas que corresponden a los padres y no a los profes ;)

Cesar, te tienes que poner lo suficientemente profundo como para no deprimirte!!

PisukeSoramame dijo...

Esa bonita playa siempre estará ahí, eso le da consuelo a uno. Al menos, las ganas de echarla de menos, me hacen disfrutarla más una vez vuelvo.

¿Eso sitio, por cierto, donde está?

El Peña dijo...

Siempre es dura la vuelta, pero si siempre estuviéramos de vacaciones, perderían su sentido, supongo. Espero que hayas disfrutado mucho, que parece que sí. Qué bueno que volviste!

Nana dijo...

César, cómo te dice Amaia, hay que buscar más hondo. La tristeza es una débil realquilada que se esfuma cuando decides rescindir su contrato.

Totalmente de acuerdo Amaia, pero si eso se convirtiera en materia curricular significaría que los padres ya habríamos dado el gran salto.

Pisuke esa playa está en Vinaroz. Lo primero que veía cuando me levantaba y lo último cuando me acostaba era ese mar. Y a fuerza de trabajar mucho, mucho la cabecita esa que tengo encima de los hombros, soy capaz de volver a ella sin pisarla, por eso no estoy triste.

Tienes toda la razón del mundo Sergio. No se puede vivir siempre de vacaciones, es agotador a ciertos niveles. Gracias por la bienvenida!

Y como ya sabéis que he decidido estar alegre y el universo te da más de lo que generas, pues este puente largo me voy otra véeeeeeeeee a un sitio similar. Esta vez la casa corre a cuenta de mi hermano y mi cuñada, y la verdad es que estamos todos deseando repetir lo que hicimos la semana pasada en la nuestra porque fue genial estar los ocho juntos.
Y aunque lo hacemos cada año, cada vez es mejor.

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