martes, 16 de septiembre de 2008

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El magiqués o maqués

Estaba yo pasando mi escoba eléctrica, recién adquirida para intentar engañar a mi lado oscuro, al tiempo que escuchaba a todo volumen el último podcast de Juan Miguel de Magic Madrid. Porque una no tiene más remedio que cumplir con su parte doméstica, pero eso sí, con contenido. Y además de que me encanta escucharle, queda una bien informada.

Bueno a lo que iba, en medio de esa híbrida tesitura he descubierto que sé hablar magiqués. Sí, sí magiqués. Porque ... o aprendes o te quedas a dos velas cuando tu familia empieza a utilizar vocablos como unear, dropear, estiflar o análogos. Estoy todavía en proceso de aprendizaje, pero mis ¿eing? se han reducido bastante.

Y cómo un pensamiento lleva a otro, me he puesto a elucubrar sobre qué hago yo pintando cartas y escribiendo sobre este ultrajuego en su faceta más artística.

Bien, hace unos años, mi hijo mayor intentaba una y otra vez persuadirnos, mediante la técnica del plomo, para enseñarnos a jugar. El primero en caer fue su padre, pero resultó una caída sin relevancia. Al cabo de un tiempo, sucumbí a su síndrome del disco rayado y empezamos a jugar los cuatro como el que no quiere la cosa.

Al juego familiar se unió también manoleke, quien, por cierto, nos daba lecciones a todos al cabo de dos meses. Arrastró a su mujer en su afán, y tan felices que estábamos nosotros con nuestras partidas de fin de semana con la familia y los amigos de mis hijos.

Pero, peeeeero, llegó un momento en que el juego adquirió otro nivel. Sinceramente no me apetecía estudiar magic y eso que me empapé todo el reglamento de arriba a abajo. Así que, discretamente, me hice a un lado. El nivel siguió su curso: análisis, estrategias, torneos a discreción, etc. Sólo me quedaban dos opciones; podía entrenar mis morros hasta que me sirvieran de bufanda después de cada finde magiquero o podía unirme al enemigo.

La decisión era obvia. No pensaba quedarme al margen de una afición que todos en casa, menos yo, adoraban, y que tanto tiempo de ocio consume. Además sentía la necesidad de ofrecerles algo totalmente ajeno al paradigma maternal convencional y ofrecérmelo a mí misma.

Rehíce mi mazo, lo mejoré, y a mi bola, sin hacer caso de metajuegos ni de palabras de más de siete letras, volví a jugar las cartas que me gustan: cetros, cantos, madres, espadas, gracias y criaturas rápidas y/o voladoras. Mis cositas, cómo dice más de uno. Pero teniendo en cuenta que jamás he jugado ningún torneo, ni tengo intención, y que en casa gano muchas veces, ya me está bien.

Pero me está bien jugar dos o tres partidas, más me cansa. Por lo que aún faltaba algún ingrediente para que esto funcionara. En consecuencia, después de un primer intento fallido, me decidí a pintarles cartas. Y poco a poco vas conociendo la grandeza artística de este mundo. Y te miras los dibujitos con otra perspectiva. Y disfrutas. Y quieres saber más.

Y llegó el blog. Pero seguía faltando algo. Mi lado derecho del cerebro estaba satisfecho con los óleos, dibujos, manualidades y alteraciones. Pero el izquierdo seguía protestando. Necesitaba algo más para plantar cara a ciertos hechos y experiencias.

Después de más de siete años de lucha, me tocaba empezar de nuevo. Tenía que decidir, seguía o me rendía. Seguí, y entre otros muchos cambios y actividades, encontré la forma de burlar al costado cerebral siniestro. Volví a escribir y volví a ciertas prácticas como el reiki y el control mental.

Así que, sin lugar a dudas, puedo decir que este juego ha abierto una nueva puerta en mi vida. Ya sé que existen muchas aficiones pero, en mi caso, ninguna que me haya ofrecido una amalgama de ingredientes como lo ha hecho ésta. De hecho, creamos y mantuvimos durante más de dos años una de las principales páginas de habla hispana en video y audio digital, volví a la universidad para hacer un segundo ciclo, precisamente, de comunicación audiovisual, escribí manuales, informes, análisis exhaustivos en dicho campo, etc, etc.

Sin embargo, en todo ello no había ocio y lo más importante, los míos quedaban al margen. Lo que hago ahora puede parecer menos "prestigioso", mas mis valores son poco convencionales y radicalmente diferentes a los que tenía hace siete años. Y tengo la tremendísima suerte de haber aprendido a aprender durante todo este tiempo.

Dudo mucho de que alguien haya llegado hasta el final de este tostón. Pero yo me he quedado más larga que ancha porque escribir te permite no sólo reordenar tus ideas, sino reposeerlas y encima, aseverar que estas aprendiendo magiqués.

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11 comentarios. Escribe aquí el tuyo:

Kebote dijo...

siempre hay gente que lee nuestras parrafadas :P

en resumen: Magic, a way of life

pd: jugar campeonatos mola, pruébalo!!

Omar dijo...

Subscribo lo dicho por Kebote, yo me lo he leído, y los campeonatos molan (y los árbitros no mordemos xD)

Por cierto, que el señor rk post tuvo a bien alterarme rápidamente mi Cirujano Thrull para ponerle una bata de médico, un fonendo y un espejo en la frente, ya colgaré un scan si os apetece ;)

amaia dijo...

Yo también me lo he leído entero. Y muy a gusto además.
Es divertido recordar como tu novio, aparentemente normal, de repente un día se convierte en un friki e intenta arrastrate consigo. Tu te resistes, pero finalmente consigue que le pintes las cartas y llenarte la casa de frikis de vez en cuando, lo que te lleva a ir convirtiendote en una de ellos poco a poco. Y luego dirán que las mujeres les hacemos cambiar...

Nana dijo...

Gracias a los tres por llegar hasta el final.
y si Joan, aunque parezca mentira, es un modo de vida.
No me gustan los torneos porque son muuuuuuu largos y encima hay que competir. Pero a alguno pequeñito si que he ido cuando el peke se emperra, ellos juegan y yo doy palique entre rondas.
Jus Omar, la que muerde soy yo. Mira, mira: grrrrrrr.
Ya tardas en colgar la alteración, xd.
Amaia, no me hables, no me hables, que el otro día me sorprendí a mi misma diciéndole a mi hijo que se echara una novia magiquera. El fin de ello, todo hay que decirlo, es que así me aseguraría sus visitas aunque fuera en las timbas, xd.

Xangel dijo...

Hola Nana:Soy Maria, la novia de Xangel. Ya somos 4 los que hemos leido hasta el final este artículo. Me he visto muy identificada, sobre todo con los fines de semana magiqueros. Yo todavía no me he unido al "enemigo", por ahora disfruto pintando, y a veces me sorprendo a mi misma con algún comentario friki. Por lo que veo, todo llegará...

PD: Gracias por la ayuda ofrecida. Besetes

Un ser entre la bandeja y los pinceles dijo...

Nana cariño, cualquier párrafo que salga de tu puño y letra merece mayor alabanza que cualquier ley o religión. Si me viera forzado a extirpar mi razonamiento ateo, seria el socio fundador de los arodadores de Nana.

Lo del Magic como una forma de vida, puedo decir que en mi caso es una realidad absoluta, pues a ello dedico mis horas, tanto las muertas como las productivas alterando cartas. Cada abrazo que te doy es mas enorme y revitalizante que el anterior. Hasta pronto.

Nana dijo...

Hola María, muchas gracias por escribir.
Bajo mi parecer, el mayor error que hay es intentar cambiar a la gente. Aspirar a que tu pareja deje sus aficiones más arraigadas por ti es uno de los más típicos errores de juventud. Siempre se pierde. Si lo deja, esa persona ha perdido parte de su identidad renunciando a aquello con lo que disfruta. Si no lo deja, ya tenemos la guerra liada….
Creo que las aficiones vienen a sustituir al juego infantil y todos necesitamos seguir nutriendo esa parte nuestra, ese niño interior. La vida es corta y está demasiado llena de obligaciones; hacer algo que realmente nos gusta, en cierto modo, nos asegura la higiene mental.
Creo también que es fundamental respetar esas aficiones. Pero en las dos direcciones. Esto tiene que ser bilateral y siempre dentro de unos límites. Si acudimos al respeto mutuo, no nos hacen falta más normas. Aunque más de una vez haya que soltar un bufido para recordarlo ;-D.
Si a mí me pusieran morros cuando pinto, me voy con mis amigos o me pego un finde de misticismo, acabaría sintiéndome prisionera. Pero ojo, ya me encargo yo de que nadie tenga que recordarme los límites, porque cuando decides formar una pareja, los sentimientos y necesidades de la otra parte no deben olvidarse en ningún momento. Formas un clan y es necesario comportarse de acuerdo a esa idea de equipo, no se trata en ningún caso de perder la individualidad sino de sumar ambas.
La empatía resulta un buen aliado. Que ambas partes sean capaces de ponerse, honesta y sinceramente, en el lugar del otro facilita la comprensión. Pero lo fundamental es tener una vida propia. El declive y las prisiones suelen ir acompañadas de la necesidad del otro para llenar nuestra propia vida. Y si no lo hace a nuestro gusto, le culpamos, cuando en realidad llenarse la vida es responsabilidad única y exclusivamente de cada uno.
Y tengo la suerte de que este blog lo lean mujeres como tú o como Amaia que además de poder dar lecciones de respeto tienen un gran sentido del humor. Si dónde se ponga una mujer……
Ya sabes dónde estoy para lo que quieras.

Nana dijo...

A ver, ser etéreo, no ti disho ya cientos y cientos de veces que dejes de pegarle ar mojito, xd.

Respecto de los abrazos, es algo que me enseñó a disfrutar el gran maestro Arjuna. Le costó un poco pero lo consiguió. Antes me quedaba más tiesa que un palo, era como si hubieran invadido un espacio propio. Me imagino que ese espacio habla de vulnerabilidad y por eso me sentía violenta. Pero hoy agradezco enormemente ser capaz de dar y recibir abrazos gratuitos y sinceros que ayudan enormemente a suplir la necesidad de cariño que todos, desde que somos bebés, tenemos.

Electronbolt dijo...

Mira si los necesitamos, que aquella postal virtual que me enviaste me alegró sinceramente un mal día.

Quizá no haya que esperar hasta Octubre para ver regresar al Serengeti a los sagrados ñuuuuus XD.

Xangel dijo...

Gracias Nana. Tus palabras, además de ser sabias, estan llenas de encanto gramatical.

Nuestras aficiones no son un punto en común, pero nos enseñan a ser flexibles y tolerantes con el otro. Conocer sus gustos e implicarme con ellos supone un intento de mostrarle mi cercanía (para el supone una aprobación; estos hombres...).

Cualquier persona que os haya visto jugar a magic sabe que os hace feliz, que esperáis el momento de ser 2 para saborear una partida.

De todas formas Magic, como cualquier afición, muchas veces puede transformarse en vicio. Y como cualquier vicio debe ser regulado (veo una lluvia de críticas a este comentario, ahora mismo me siento como un enano rodeado de orcos).

Yo, por el momento, voy agregando a mi vocabulario términos como "mazo", "arrollar", "artefacto", "contador" y mi cerebro está encantado de ir entendiendo su significado.

Bueno Nana. Intuyo que eres buena madre, buena compañera y que estás implicada con los demás. Da gusto conocer a gente como tu. Gracias

Nana dijo...

María tienes toda la razón del mundo, el abuso de cualquier cosa siempre trae malas consecuencias.
Y en el momento en que se abusa de una afición, en beneficio propio, sin tener en cuenta al otro, y atendiendo únicamente a nuestra propias prioridades, estamos faltando el respeto.
Y esa falta es igual de importante que la que comete aquella persona que pretende "domesticar" a su compañer@.
Aunque la persona que es así, lo es juegue o no juegue a Magic.
"Trátame como quieres que te trate" podría ser un buen lema.

Menos mal que ya no toy zolita aprendiendo magiqués o^o.

Por cierto te me vayas registrando en blogger, porque eso de leerte viendo la cara de Xangel me tiene traumatizá, xd.

Un besazo

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